17 El mejor banco del mundo



© José Manuel Alfaro

De pequeña le gustaba caminar junto a su padre. Los domingos la llevaba por el campo hasta el acantilado y se sentaban juntos a mirar el mar. Entonces, en silencio, ella imaginaba historias de sirenas y de marineros que morían de amor por ellas; algunas veces, de tanto que se ensimismaba, no podía mover las piernas y hasta notaba el frío del agua en la cintura.

De mayor, se enamoró de uno y se fueron a vivir lejos. Pero este marinero no moría de amor por ella y no había pasado un año cuando la dejó sola, luchando la vida. Cuando perdió el trabajo, acabó también por perder la casa que llevaba pagando más de diez años. Por eso ha vuelto al pueblo, junto a su padre, que ya no tiene resuello para caminatas y tiene que dejarla ir sola aunque la sigue queriendo como cuando era niña.
  
Hasta que un día se topó con otro hombre y volvió a sentir sirenas, como culebrillas, nadando dentro del cuerpo. Ahora llevan juntos la vida, en una casita vieja con ventanas al aire y un huerto hasta el que llega con el rocío de la noche la sal del mar. 
Sigue cada mañana visitando a su padre, que se alegra de tenerla tan cerca y verla reír. 

Algunas tardes, cuando ha acabado de recoger la casa, vuelve a este sitio, sola, para pensar. No puede evitar los recuerdos tristes que le amargan la boca, pero sabe que aquello ocurrió hace tiempo y que ahora solo tiene razones dulces y junto a ella un hombre que no anda en la mar pero la ama con el alma.


Lo que Cristina aún no sabe es que dentro de su cuerpo ya está empezando a formarse una sirenita que los llenará de alegría, y a la que cuando corretee traerá hasta este lugar para que juegue y sueñe como ella lo hizo.
© Manuel López Rey

Comentarios

  1. Recomendación: antes de leer el texto, pulsar sobre la fotografía; observarla detenidamente; luego pulsar atrás en la barra de navegación; ahora lee la historia.
    Se aceptan y agradecen todos los comentarios.

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    1. Gracias a ti, colega. Tú y yo sabemos el porqué de esta historia; donde roza la verdad y donde es pura ficción. Besos.

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  3. Todos queremos tener un banco como ese!!!!! Enhorabuena a los dos!

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    1. Sí, a todos nos haría mucha falta un banco de ilusiones. Gracias por comentar. Saludos.

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  4. Lourdes de Villota26/1/14 20:53

    que bonito Manuel !! me produce cierta melancolía, estas tu asi tambien?

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    1. A ratos me invade una sosegada melancolía; uno de esos momentos lo aproveché para escribir esta historia. Por otra parte, si hablas con Alfaro, él te puede contar por qué y de dónde nace la parte real de la historia. En cualquier caso, me ha encantado "escucharte" por aquí. Un abrazo muy, muy grande.

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  5. El mejor banco -lugar- del mundo es aquel donde hemos vivido nuestros mejores momentos, donde hemos dejado volar nuestra imaginación en pos de anheladas ilusiones, aunque después la vida nos coloque en ese sitio áspero que llamamos realidad. Tu historia tiene todo lo que nos da la vida: ilusión, realidad, afectos, golpes, y el renuevo de esperanza que significa un embarazo.
    La foto muy motivadora, ¡cuánto agrega la presencia humana en un sitio que perfectamente se podría fotografiar vacío!
    Un abrazo.

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    1. Gracias, Hugo. Tu comentario, otra vez, supone el mejor análisis de una historia. Ya sabes, como escritor que eres, que resulta muy gratificante cuando el lector no solo comprende lo leído, sino que se ajusta con precisión al texto y demuestra haber encontrado todo lo que el autor pretendió decir. Otra vez, gracias. Saludos.

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  6. "Luchando la vida" es muy TOP

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    1. Muchas gracias, thaycoxing. Para esta historia he tenido que ajustarme a una realidad que conozco, ya que la mujer que aparece sé quien es y en qué estado se encontraba en ese momento. Esa realidad ha sido un imperativo que no podía obviar; luego, claro, también está la pura ficción. Me alegra que te haya gustado lo de "luchando la vida". Ojalá en todas las historias haya al menos un acierto literario. Saludos.

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  7. ...entre el amor que te rompe la piel y el que te cura la herida...entre la pasión intensa de una tempestad o el reposo de un mar en calma... , pero siempre será mejor probar una vez en la vida la intensidad... ( para Cristina )

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    1. Cuánto me alegra encontraros aquí, en este blog en el que trabajo junto al fotografo Alfaro. Muchas gracias por leer y observar.
      Una vez más, estoy de acuerdo contigo: siempre es mejor probar la intensidad, aunque solo sea por una vez en la vida. Besos.

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  8. Si algún día decidiéramos ponerle banda sonora a este libro, sería sin duda vuestra música, porque está cargada de una serena intensidad y siempre, siempre, suena a verdad; toda esa verdad vuestra que como creadores sois capaces de volcar en lo que hacéis.
    http://youtu.be/ik8WqYucSNI (sobre este enlace, pulsar botón derecho del ratón; luego, pulsar "Servicios /Abrir URL)

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    1. Me parece una idea genial. Gracias

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    2. A que sí. Es que la voz de Carmenmary es capaz de transportar a cualquiera. Que tengas buena mañana. Besos.

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  9. Tod@s tenemos un banco, una sombra bajo un árbol o algún rinconcito como el de tu historia Manuel, has removido en mí recuerdos casi olvidados...gracias.

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    1. ... y gracias a ese banco, a ese lugar como tú dices, somos capaces de ir soportando la vida... Gracias por comentar. Saludos.

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  10. Has utilizado los ingredientes necesarios para que en la coctelera de mi cabeza se atropellen ideas y recuerdos, y tú ya sabes por qué.
    Este no te lo comento, todavía no puedo.
    Eso no desmerece en absoluto el magnífico trabajo de ambos, al contrario, eso es escribir: provocar emociones, y esta vez… tocado.
    Mi más sincera enhorabuena.

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    1. Gracias, Oscar. Es inevitable encontrarse con el pasado, pero siempre hay que recordar que es precisamente eso: pasado. Un abrazo grande.

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  11. La vida misma y sus recovecos, preciosa historia llena de sentimeientos. Buena fotografía, lo demuestra por lo que ha sido capaz de sugerir.
    Un saludos

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  12. Lo de la pintada en el banco me chocó un poco. Aunque hay que reconocer que con la que está cayendo se convierte en pura actualidad. La foto me parece más normalita, aunque su simetría rota por el paisaje de la derecha es muy sugerente. Y la melena. Esa melena es lo mejor de la foto, y que cubra parcialmente la frase escrita en el respaldo es todo un acierto. Creo que gracias a eso el personaje se coloca por encima de la anécdota. Y luego la historia, donde también aparece una referencia a la misma frase, a la actualidad, pero de pasada, como parte de los recuerdos, por lo tanto, parte del pasado. Y se impone el personaje, su vida y un punto final lleno de futuro. Aunque acostumbrado a la crudeza de tus historias esta me resulta más dulce, creo que has vuelto a resolver de una manera magistral. Seguir así.

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    1. Gracias, Rasta, por comentar. Esta historia tiene una parte de realidad que no podía obviar, y afortunadamente esa parte no es nada trágica, de ahí que haya salido tan "dulce" como dices. Saludos.

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  13. Gracias Rasta, me encantan tus comentarios
    Sigue comentando nuestro trabajo
    Un abrazo

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  14. Yo, como soy más ñoña, esta historia me ha llegado al alma. Y es verdad, la melena es una pasada en la foto. Felicidades.

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  15. Últimamente siempre ando a la zaga con los amigos que admiro literariamente, Manuel, y tú sabes muy bien por qué. Pero ya estoy al día. Este breve relato rebosa ternura, a pesar de la amargura vivida, y me ha encantado. No hace falta que digas que la esta historia es cierta: rezuma verdad por todos los fonemas que utilizas para contarla. La manera de expresarla ya forma parte de la creatividad y sensibilidad que te caracteriza. Enhorabuena.
    Y ahora una pregunta: ¿para cuándo una edición de todas estas maravillas? Y bueno, lo de la música sería ya el "no va más".
    Felicidades a los dos (a ti un poco más)
    Un abrazo.

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    1. Todavía hay que seguir trabajando en el libro, pero ya hay dos editoriales interesadas; seguiremos las conversaciones y a ver en qué queda todo.
      Efectivamente, parte de la historia es real; la chica del banco está embarazada, y fue en ese momento cuando tuvo la sensación de estarlo (esas cosas de las que solo saben las mujeres); luego pudo comprobar que exactamente fue en ese viaje cuando quedó en cinta. El resto es ficción, aunque yo sé que el padre de la criatura es el hombre de su vida.

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